Fue el resultado de una profunda división social y política en España. Los “carlistas” se basaban en el argumento de la Ley Sálica (Felipe V; preferencia del varón frente a la hembra) mientras los “isabelinos” se acogían a la Pragmática Sanción (Alfonso X El Sabio; “ sí el rey no tuviese hijo varón, heredará el reino la hija mayor”). Fernando VII se casó por cuarta vez (con su sobrina María Cristina de Borbón). El rey publicó la Pragmática Sanción. El rey cayó enfermo, circunstancia que fue aprovechada por los partidarios de Don Carlos para restablecer la Ley Sálica. Recuperado el rey reimplantó la Pragmática Sanción. Al morir el rey en 1833 el gobierno proclamó a Isabel II como reina de España, a la vez que Don Carlos se autoproclama rey. Frente al carlismo se alineaban los liberales y los absolutistas moderados (isabelinos), favorables a la modernización política y económica. Esta última tendencia fue la aceptada por la mayoría. Todo ello desembocó en las Guerras Carlistas (1833- 1840, 1860, 1882-1876).
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