España mantuvo lo rasgo del antiguo régimen durante más tiempo que otros países del entorno. La emigración freno al crecimiento. España se retrasó con respeto a los principales países de Europa Occidental. Se caracterizaba por un crecimiento natural lento, una mortalidad elevada (crisis de subsistencias, mortalidad infantil, epidemias…) y una tasa de natalidad elevada. La esperanza de vida se elevaba lentamente y la agricultura marcaba los límites del crecimiento. En el interior se perdía peso demográfico mientras se iba ganando en la periferia. Las migraciones internas fueron poco importantes (éxodo rural escalonado) y destacaba la urbanización. Las migraciones exteriores fueron minoritarias y se dirigían a las antiguas colonias y hacia Cuba, hasta que la superpoblación y la crisis agraria unido al abaratamiento del pasaje por marco, impulsaron el fenómeno migratorio hacia Argentina y Brasil. Las provincias de origen eran las del norte peninsular, Castilla, Canarias y las grandes ciudades.
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