Las cortes de Cádiz definen al individuo como una célula básica de la sociedad burguesa (culmina el proceso de unificación legal comenzado con los Decretos de Nueva Planta). Los nuevos ciudadanos dependen sólo de las autoridades del Estado. Se suprimen los señoríos jurisdiccionales y los monopolios derivados de la jurisdicción. Los individuos eran iguales ante la ley (tendrán acceso al cargo, pago de impuestos y derechos de participación en política). Todo ello es derivado del liberalismo económico clásico (propiedad privada, individual y absoluta). Se desamortizados bienes de las órdenes religiosas para aliviar las deudas de la hacienda pública, así como el reparto de tierras y la desvinculación de los pequeños mayorazgos de los nobles. Se permite el libre acercamiento y cultivo de tierras, pero se suprimen las ordenanzas de montes y plantíos. Se venera la libertad empresa. Constituye el fin del Antiguo Régimen.
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